miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tardes, simplemente eso.

Y llegan esas tardes, las tardes en casa, en las que no tienes nada que hacer y en las que te pones a recordar todo lo vivido, todo lo pasado, los momentos difíciles y los momentos buenos, eso sí, a su lado. Simplemente echas de menos su risa, echas de menos hablar con él cada rato, estar a su lado todos los días, las tardes llenas de tonterías y sus besos, sobre todo sus besos...  ¡Y que no se echa de menos! Pero las cosas cambian, y ya nada volverá a ser igual, por parte de los dos, por nuestro orgullo, o porque sencillamente ahora compartimos esos momentos con otras personas distintas. A pesar de todo esto, pienso que tú también me echas de menos o nose si simplemente serán suposiciones mías. Ahora, esto se me hace muy difícil, pero dicen que el tiempo lo cura todo, que por cosas peores he pasado y sigo aquí. Esto, solo es una caída más de la que me levantaré sin problema gracias a los míos, a los que me quieren y a ÉL, que ahora es lo que más quiero. (L)

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