lunes, 7 de enero de 2013

Adiós 2012, hola 2013.

Adiós a un año difícil, un año lleno de lecciones, un año duro. El 2012 ha tenido muchos momentos: momentos insuperables y momentos que para nada querría repetir y que es mejor no recordar... He aprendido que no puedes fiarte ni de tu sombra, que todos y cada uno de nuestros amigos falla alguna vez, incluida yo, que en los momentos de bajada ves que nadie esta ahí, que todos los problemas los tienes que superar sola, y que la soledad es una de las cosas más odiosas del mundo...
Hoy por hoy solo quedan recuerdos y más recuerdos de todo lo que ha sido el 2012. Tardes de risas con los amigos, días de desfase, días de tranqui, días en los que ni tú misma te soportabas, días a su lado, días y más días... Cada sonrisa regalada y cada lágrima derramada por todos aquellos que lo merecieron de verdad, o porque yo misma lo sentía así.
No me arrepiento de ninguna de mis acciones, cada cosa que hice fue porque en ese momento me apetecía o lo sentía de verdad, en ese momento era lo que quería aunque después hayan venido miles de consecuencias. Si que me arrepiento de no haber sabido apreciar a las personas que me han querido de verdad o de no disfrutar en plenitud de muchas cosas y momentos.
Nunca pensé que el 2012 fuera a acabar así, rodeada de extraños que eran amigos, de amigos que eran extraños, de gente con las que he compartido mis mejores momentos y con los que ya no es lo mismo, de personas que he querido a más no poder y que nunca han sentido lo mismo por mí, rodeada de gente que un día dijo que me quería y me olvidó demasiado pronto.
En el 2012 no todas las cosas han sido malas, hay que mirarlo por el lado bueno, he aprendido, he madurado, me llevo conmigo a las personas que me hicieron sonreír en él, a cada uno que ha estado ahí en mis peores momentos y a los que han sabido hacerme pasar bueno ratos. A todos que han compartido el 2012 conmigo, GRACIAS, espero que el 2013 no me defraude.

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